|
|
|
MIEDO EN LAS AULAS |
|
En la actualidad, aunque la enseñanza cuenta con más y mejores medios, como disponer de más profesores, más recursos tecnológicos, sin embargo constatamos que la violencia en los centros de enseñanza, especialmente en el nivel educativo de la ESO, está alcanzando proporciones muy preocupantes y que jamás se dieron. Ejemplos que confirman lo dicho hemos tenido recientemente en la Universidad de Alicante, Elche, San Vicente del Raspeig ( IES HAYGON ) Ponferrada y un largo etcétera. Alumnos que se abren paso a empujones, codazos, mordiscos, acciones que cuando crecen, se sustituyen por puñetazos y amenazas a todo el que se pone por delante. |
|
|
|
Valga esta abreviada secuencia descriptiva para alertar sobre un fenómeno complejo que, en ocasiones, convierte las aulas y los patios de recreo de los Centros de Enseñanza en un “campo de batalla”, y cuyas repercusiones, antes o después, las sufriremos todos. Más allá de datos concretos, la violencia en nuestros centros educativos, en general, y sálvese quien pueda, adopta distintas formas: Vandalismo, exclusión, enfrentamientos y agresiones físicas y psicológicas a los profesores, acoso sexual, burlas, maltrato o “bullying,” etc. Estas modalidades de violencia se presentan con desigual “sonoridad”, hasta el punto de que a veces la agresión a compañeros discurre por una vía silenciada, que no hace, sino acrecentar el problema. Es fundamental que tanto las autoridades educativas como los Centros ( dirección, jefes de estudios, profesores, padres y alumnos) se conciencien de que acabar con esa funesta “ley del silencio” equivale a empezar a encontrar ya la llave para la solución del problema. Nadie niega que las peleas, los acosos y otras conductas intolerables siempre han existido, y no se trata de poner el grito en el cielo porque sí, ni de defender que en materia educativa, cualquier tiempo pasado fue mejor, pero SÍ SE TRATA DE LLAMAR LA ATENCIÓN sobre un grave problema, que va “in crescendo” desgraciadamente, y que reclama y exige con urgencia ANALISIS, PREVENCIÓN e INTERVENCIÓN COORDINADA de los distintos sectores educativos y de la propia sociedad. Es verdad que en las aulas se refleja lo que ocurre en la familia, la calle, etc. Esta afirmación muestra la interdependencia de los distintos ámbitos sociales y el enmarañamiento de la violencia escolar, que exige igualmente una respuesta contundente y conjunta. Si queremos llegar a buen puerto, cada palo debe aguantar su vela. No se pretende tanto buscar culpables, como que la Administración, los medios informativos, los padres, los profesores, los alumnos, etc, asumamos nuestras responsabilidades y aunemos esfuerzos para que nuestros Centros de Enseñanza no se conviertan en espacios hostiles, sino en ámbitos de educación y formación. Creemos, con carácter general, que para prevenir y solucionar los problemas de la violencia escolar se ha de apostar concertadamente por una pedagogía de la convivencia, la exigencia, el respeto y la disciplina, donde se inculque el papel esencial de los valores, la comunicación, la inclusión y la participación responsable. Un compromiso educativo así ilumina y caldea la vida de la escuela y, por tanto, constituye el mejor antídoto contra la violencia. ¿O tendremos que entrar en el aula vestidos con coraza? |
|
BALDOMERO RUIZ |