Departamento de Geografía e Historia  

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ANIVERSARIO DE LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN

BREVE RECUERDO HISTÓRICO

         A punto de terminar la II Guerra mundial y tras la capitulación de las fuerzas armadas alemanas, los países vencedores decidieron conjuntamente la división de la ciudad de Berlín en cuatro sectores, administrados por una comisión de control cuatripartita ( Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la URSS ) . En el mes de noviembre de 1.958 la URSS abolió unilateralmente el estatuto cuatripartito de Berlín.

         Al ser Berlín un punto de contacto entre dos formas de vida diferente y antagónicas, comunismo y capitalismo, los roces y los conflictos no dejaban de sucederse. Resultaba evidente que muchos alemanes, especialmente jóvenes, que residían  en el sector berlinés comunista, si tenían ocasión, escapaban al Berlín libre en busca de mejores condiciones de vida y de trabajo. Entre los años 1.950 y 1.962 se calcula que habían huido unos 3,5 millones de alemanes orientales; había día que llegaron a huir hasta 2.000 personas. Esto para un país como la Alemania comunista, que solo contaba con 15 millones de habitantes, era una sangría insostenible, sobre todo tratándose de mano de obra joven. Berlín era el punto por donde más fugas se producían.

    Ni la República Democrática Alemana ni la URSS, potencia dominante en la zona, podían tolerar esa huida masiva, que desprestigiaba los logros de la llamada “ nación socialista alemana” y  que ponía en grave peligro la estabilidad económica  de la Alemania comunista.

            Ante este panorama el 13 de agosto de 1.961, por sorpresa, miles de obreros de la Alemania comunista, escoltados por los vopos o policía popular, comenzaron a levantar un muro de más de dos metros de alto, por uno de ancho con alambradas, a lo largo de 160 kilómetros de la línea divisoria del Berlín comunista con el occidental. A pesar del muro levantado, miles de berlineses del sector comunista siguieron intentando buscar la libertad. La mayoría cayó abatida por  las balas de los centinelas; muy pocos alcanzaron su ansiada meta. Hubo que esperar hasta el 9 de noviembre de 1.989 para que desapareciera el muro, que simbolizó el desmembramiento del emblema del viejo orden, que había regido Europa desde la II Guerra mundial.  

En estos días se cumplen 15 años de la caída del “Muero de la vergüenza.” La alegría con que los berlineses de la RFA y la RDA se lanzaron a las calles con picos y mazas se conserva en la actualidad, pero con una amarga sonrisa. Los “paisajes florecientes” que el canciller de la reunificación, Helmut Kohl, prometió a los germanos –orientales no se han hecho realidad.

            Ante lo difícil que parece que es derribar las antiguas diferencias, algunos han decidido resucitar el muro. Este es el caso de Alexandra Hildebrandt, la dueña de la Casa del Muro en el Checkpoint Charlie, el museo ubicado junto a la caseta del antiguo paso fronterizo, que dividía el sector estadounidense del soviético. Desde hace unos días, una parte del Muro encalado se levanta en un costado del Museo. A su lado cientos de cruces con las fotografías de todos aquellos, que fallecieron al intentar saltarlo se alzan unánimemente a modo de panteón.

 

  La adaptación de los berlineses a la nueva situación fue buena, al igual que la convivencia, pero las encuestas siguen sorprendiendo a veces con resultados como que uno de cada cinco alemanes erigiría de nuevo el Muro de Berlín. Un dato preocupante.

             La zona donde estuvo levantado el Muro hoy es zona turística; una pátina de cristal cubre todas las fachadas de los edificios del centro. Es el símbolo de la transformación de la ciudad; por fuera todo es nuevo, atractivo y brillante, pero por dentro aún quedan vestigios de lo que un día fue el epicentro de la división de dos mundos opuestos.

BALDOMERO RUIZ