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Estamos en plena
celebración del IV Centenario de la publicación de la
archiconocida novela "El Ingenioso Caballero Don Quijote de La
Mancha", escrita por Miguel de Cervantes. Numerosísimos son
los actos que, por doquier, se celebran con tal motivo: Concursos,
conciertos de música, lectura continuada de la novela, premios, etc,
etc. También nuestro Instituto muy acertadamente y en concreto el
Departamento de Lengua y Literatura Castellana, ha montado una
exposición donde se han reunido numerosas ediciones de diversas
épocas del Quijote.
Que la inmortal novela
cervantina es una obra de la imaginación de su autor, es algo
imposible de negar. Pero, ¿ es todo fantasía, ficción, en la
obra? ¿ O también hay elementos históricos en el Quijote?
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Cervantes nos
relata la historia de un hidalgo de La Mancha, desde el
proceso que le llevó a la locura hasta su regreso final a la
aldea para recobrar el juicio y bien morir como cristiano.
A pesar de su
enorme esfuerzo creativo, que late a lo largo de sus páginas,
el Quijote dista mucho de transcurrir en un terreno
fantasioso. La inmensa mayoría de los lugares por donde
transcurre la acción son fácilmente reconocibles hoy día,
incluso el palacio de los duques y la ínsula Barataria,
enclavados ambos en las cercanías de Zaragoza. |
La descripción de las
ventas, de los molinos de viento, de la vida de nobles y villanos,
incluso de las localidades no puede resultar más veraz. El Quijote
es, por lo tanto, ficción, pero realista, inspirada en la realidad.
Por supuesto que el
realismo del Quijote no queda limitado al escenario. De hecho,
algunos de sus protagonistas principales no son sino trasuntos de
personajes históricos a los que Cervantes conoció personalmente.
Cervantes menciona en la obra a personajes manchegos, que residen en
la aldea del protagonista, el famoso "lugar de la Mancha"
cuyo nombre no es mencionado. Dicho "lugar de la Mancha"
ha sido identificado con Argamasilla a secas, Argamasilla de Alba (
Ciudad Real ) Quintanar de la Orden ( Toledo ) Argamasilla de
Calatrava ( Ciudad Real ) Miguel Esteban ( Toledo ) y Esquivias (
Toledo ) población de la esposa de Cervantes.
Esta última hipótesis
es la que resulta más probable. Las razones son diversas. En primer
lugar, de todos los lugares de La Mancha este fue el que mejor
conoció Cervantes. Allí residió en diversas ocasiones, de allí
eran su esposa y su familia. En segundo lugar, los versos del poeta
Caprichoso, al final de la I Parte del Quijote, indican que la
población de don Quijote se encuentra en la Alta Mancha, lo que
encaja precisamente con Esquivias. En tercer lugar, las
descripciones geográficas contenidas en la novela solo pueden
referirse a Esquivias.
También en Esquivias
había un pradecillo o atrio de la iglesia como aquel donde se
encuentran don Quijote y Sancho, cuando regresan de Barcelona, al
cura y al bachiller Carrasco, rezando las horas canónicas ( II,73
). Finalmente Esquivias es la única población manchega donde
consta documentalmente la existencia de personajes de nombres y
apellidos similares a los que aparecen en las páginas del Quijote.
El primero de ellos es,
naturalmente, el posible modelo de don Quijote, un Alonso Quijada, a
quien Cervantes le cambia el nombre por el de Quijano. En Esquivias
vivió, efectivamente, una familia de hidalgos conocidos como los
Quijada, que además estaban emparentados con la esposa de
Cervantes, Catalina.
En Esquivias perduraría
durante algún tiempo la tradición de que don Quijote había sido
un hidalgo del lugar, y más concretamente Alonso Quijada de
Salazar, nacido en 1.560 y fallecido en 1.604. Este Alonso Quijada
fue contemporáneo de un cura llamado Pero Pérez, como el don
Quijote, y un gran aficionado a los libros de caballería.
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Pero no solo el modelo del Quijote,
tocayo, por más señas, vivía en Esquivias. También
aparecen otros personajes de la novela en los archivos
parroquiales. En la II parte se nos habla del morisco Ricote.
Pues bien, en el archivo parroquial de Esquivias se hace
referencia a un Bernardino Ricote y a un Diego Ricote. Abundan
asimismo los Carrascos, los Quiñones, los Alamos y los
Alfonsos.
Pero Pérez, el cura del Quijote,
aparece una y otra vez como sacerdote oficiante en las
partidas de bautismo de Esquivias. En una de ellas, de 1.529,
nos encontramos con una Mari Gutierrez ( el nombre dado a
Teresa Panza ) como madre de una criatura y con Catalina de
Vozmediano, la abuela de la esposa de Cervantes, como madrina. |
Como decíamos al
principio, el Quijote es una obra de ficción, y su autor no
pretendió limitarse a relatar un caso acontecido. Sin embargo, al
describir el famoso y además desconocido "lugar de La
Mancha" y al crear al protagonista principal de la novela, sí
que estaba tomando aspectos de la vida real, como el lugar, los
nombres y, quizá, incluso la existencia de algunos de ellos.
Baldomero Ruiz. |