Departamento de Filosofía  

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FRIEDRICH NIETZSCHE

     Bertrand Russell (1872-1970), uno de los más grandes filósofos del siglo XX, no dudo en reconocer que le repugnaba Nietzsche. A este respecto, he oído a más de un profesor de Filosofía que, según ellos, Russell nunca entendió del todo la filosofía de Nietzsche. Ese dictamen, además de osado a causa de la talla intelectual del filósofo inglés, no me parece ni mucho menos acertado. Por el contrario, presumo que sí que comprendió las tesis principales del filósofo de la muerte de Dios; pero, aparte de reconocer su valía como pensador, le desagradaría su falta absoluta de sensibilidad social hacia quienes el insigne Walter Benjamín definió como los vencidos y los reventados por la historia.

          Resulta bastante significativo que Nietzsche por una parte analice magistralmente acerca de la moral de esclavos cristiana, contrapuesta a la de los señores o de aquellos individuos fuertes y capaces de darse a sí mismos sus propios valores terrenales, sin precisar de los consuelos celestiales o divinos. Como análisis de dos tipos distintos de moral y de actitud ante la vida, merece la aprobación general; así y todo, extraña sobremanera que no excuse o dedique unas frases amables o comprensivas hacia quienes aceptaron la nueva fe bajo en Imperio Romano no tanto por disponer de una actitud psicológica débil o enfermiza; sino que al ser en su mayoría esclavos, muchos de ellos tratados peor que hoy en día a los perros, ¿no iban encima a respetar los dioses de quines les podían flagelar a gusto y como mero esparcimiento?

Ser esclavo no implica necesariamente caer en la más absurda necedad; antes bien, muchos de ellos, con mayor razón que le asiste a Nietzsche en sus escritos, han luchado a muerte por su libertad (recuérdese la gesta de Espartaco).

FRIEDRICH NIETZSCHE (1844-1900)

 

      Bajo los padecimientos indecibles de no ser considerados como personas si no unos simples objetos de trabajo o de distracción ajena, ¿no nos encontramos ante una circunstancia histórica donde redunda que los desheredados de la época se convirtieran al cristianismo que les empeñaba la palabra, de un Único Dios, en que ellos gozarían, tras la muerte, de una vida eterna y a sus despiadados dueños les aguardaba el infierno de fuego y azufre? Si el propio Nietzsche hubiese vivido en esas mismas circunstancias, y ya por nacimiento fuese obligado a ser un esclavo, ¿no habría sido un seguidor de Jesús, incluso de los más fanáticos, uno de aquellos que añoraban semejarse a su maestro hasta en la muerte en el madero? Sorprende que habiendo transcurrido su existencia durante el tiempo en el cual la explotación obrera operaba con tal dureza que provocó el surgimiento, a la desesperada, del movimiento obrero europeo, sin embargo, Nietzsche ni se molestó en leer a Marx o (uno de los filósofos de mayor trascendencia en el siglo XIX y mayor aún en el XX), ni se interesase por la economía, sino que se limitara a oponerse al marxismo sencillamente dado que la idea de igualdad de Marx se enfrenta conceptualmente a su elitismo aristocrático. Según Nietzsche,sólo los mediocres quieren ser iguales; sólo ellos abogan por unas sociedades más igualitarias. Afirme el filólogo alemán metido a filósofo lo que le venga en gana; en cambio, grandes genios, cual Bertrand Russell y otros, con mayor sensibilidad social que Nietzsche –algo muy sencillo de conseguir, por cierto-,promovieron sistemas políticos más justos, se opusieron a guerras, etc.

        Me encanta la filosofía de nietzscheana; admito que se trata de unos de los más grandes pensadores; ahora bien, siempre he sospechado que adolece en ciertos planteamientos a cierto tufillo no a judío, pero sí a infame. Veamosla exhalación fétida de alguna de sus frases más famosas: “Si se quiere esclavos, es una locura educarlos para amos”. “La simple cercanía de un alemán me corta la digestión”. En vez de la debida gratitud a su madre y a su hermana, que ambas le soportaban su temperamento y lo cuidaban de su delicada salud, hasta de la locura; observen cómo lo “agradece” en su obra Ecce Homo: “Cuando busco la antítesis más profunda de mí mismo, la incalculable vulgaridad de los instintos, encuentro siempre a mi madre y a mi hermana, -creer que yo estoy emparentado con tal canaille (gentuza) sería una blasfemia contra mi divinidad. El trato que me dan mi hermana y mi madre, hasta este momento, me inspira un horror indecible”. ¿No se encuentra en las anteriores citas, y en otras cientos de la misma saña, la razón por la que le repugnaba Nietzsche a alguien que luchó hasta la vejez contra las barbaries de EEUU en Vietnam, que no es otro que una de las grandes figuras del siglo XX, el genial filósofo, matemático y premio Nobel de Literatura, Bertrand Russell?

RAIMUNDO MONTERO